Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
Hostelería  Formación De Nuevos Emprendedores.

Las cosas que más molestan a los camareros de sus clientes, en sus propias palabras

2 Marzo 2017 , Escrito por El Confidencial Etiquetado en #El Confidencial, #Miguel Ayuso, #Noticias, #Historias de Camareros

Trabajar detrás de una barra puede ser un trabajo muy desagradecido. Un puñado de veteranos hosteleros ha explicado a El Confidencial qué actitudes les molestan más en su día a día.

“En general, tener un bar te hace odiar a la raza humana”, comenta A., que regenta una popular taberna en el madrileño barrio de Malasaña. Y, aunque parezca exagerado, es algo que se plantean muchas de las personas que trabajan en bares.

El alcohol convierte a muchos clientes en verdaderos energúmenos y hay quien ni siquiera necesita un par de copas para ser un auténtico maleducado.

A ver con qué me viene ahora este. (Corbis)

A ver con qué me viene ahora este. (Corbis)

1. Tomarse demasiadas confianzas

“Eh, jefe, ¡tráenos la multa!”, masculla un cliente que no has visto en tu vida desde una mesa de la terraza. Hay personas que tratan a los cameros como si fueran sus colegas de toda la vida y ni siquiera se paran a pensar que están trabajando. Y no hablamos de no usar “por favor” ni “gracias”, que también está mal, sino de cosas mucho peores, como llamar la atención de los camareros silbando, chasqueando los dedos o golpeando la barra. Unos gestos maleducados, a la par que contraproducentes.

Como comenta S., que lleva toda su vida regentando bares de copas, “lo que más me molesta es que te llamen 'jefe', 'niño' o vengan a pedir con una camiseta del Real Madrid”. Aunque quizá eso último es quejarse de vicio.

2. Coger cosas de la barra sin pedirlas

Hay personas que creen que pueden disponer de todo aquello que está al alcance de la mano en un bar sin dar cuentas a nadie. Pero si hay algo que saca de quicio a un camarero es ver como un cliente mete las narices en un espacio en el que no debe entrometerse. “Lo que más me jodía era que la gente pillase cubiertos, azúcar, pajitas…. de dentro de la barra, sin preguntar, sin pedir permiso ni utilizando palabras amables”, explica E.

3. Pedir cambios en los platos por capricho

Los cocineros pasan mucho tiempo diseñando sus platos. Es su trabajo, y la elección de uno u otro ingrediente no es arbitraria ni casual. Es comprensible que las personas con intolerancias o alergias pidan que se les prepare un plato personalizado; pero exceptuando estos casos, a camareros y cocineros les molesta, y con razón, que los clientes traten de alterar sus platos solo por manías o caprichos. Si no te gusta la composición del plato, pide otro; si no te gusta nada que salga del mar, no vayas a una marisquería y si eres vegano no vayas a un asador.

El cliente no siempre tiene la razón. (Corbis)

El cliente no siempre tiene la razón. (Corbis)

4. Pedir todo junto y querer pagar por separado

Es una práctica habitual, e incluso puede ser comprensible, pero si el bar esta lleno puede volver locos a los camareros. “Me fastidian especialmente los grupos de 10 personas que piden 10 cosas diferentes y el que ha pedido te dice 'cóbrame una'”, explica P., veterano barman madrileño. Si no queréis pagar todos juntos le haréis un favor al camero si pedís cada uno lo vuestro.

5. Hacer una reserva y no presentarse

“Trabajando en restaurantes que funcionan con reservas, que es una cosa que haces para poder organizarte el trabajo y así dar un buen servicio, de las cosas que más molestan es que la gente sea impuntual y no se les ocurra que están cometiendo una falta de respeto”, explica P., que lleva décadas trabajando en comedores de Asturias y Madrid.

Pero aún peor es que la gente, directamente, no se presente. Y ni siquiera llame para avisar. No hay que olvidar que un restaurante es un negocio y si una mesa se queda sin ocupar se está perdiendo dinero. Eso es especialmente hiriente en el caso de restaurantes donde hay lista de espera, pues no sólo estás haciendo la puñeta al establecimiento, sino también a aquellas personas que no han podido ocupar esa mesa que tú habías reservado.

6. Tirar el dinero sobre la barra

Varios de los camareros de bares de copas que han dado su testimonio para elaborar este reportaje coinciden en señalar que una de las cosas más molestas para ellos es que los clientes tiren las monedas sobre la barra, aun cuando están poniendo la mano para recibir el dinero. Algo especialmente molesto si, como comenta J., “es todo cobre”.

'¿Me puedes poner la ensalada de tomate sin tomate?'. (iStock)

'¿Me puedes poner la ensalada de tomate sin tomate?'. (iStock)

7. Aguantar en el local aunque debas irte

“Lo que más jode de todo es estar cerrando el bar, tener ya todo limpio, incluso estar ya cambiada... Y la gente ahí sigue, como si no tuvieran casa”, explica S., que ha trabajado muchos años en un popular bar de tapas de Zaragoza. “Les da igual que el bar haya cerrado o que tú te tengas que ir”.

A ningún camarero le gusta tener que echar a la gente, pero es más que evidente que si están fregando, han retirado toda la comida y han recogido todas las mesas menos la tuya, ha llegado el momento de que te marches.

8. Pedir otra copa porque se te ha caído

Se trata de un tema controvertido. ¿Si tu copa se cae nada más pedirla tienes derecho a que te pongan otra? Lo cierto es que no. De ninguna manera. Un buen barman siempre te pondrá una nueva consumición si la anterior se ha caído por accidente, pero es algo que, como comenta P., no debes dar por supuesto: “Me jode el típico bolinga que se pide una copa, la tira directamente por su estado de embriaguez y te reclama una nueva. Cuando hay accidentes puede ser comprensible, pero ese 'porque sí' de la gente no está bien”.

En resumen: Creer que son tus sirvientes

Todo el listado anterior son comportamientos más o menos graves, pero lo que de verdad molesta a los cameros es lo que está detrás de todos ellos: considerar que el camarero es un sirviente al que puedes dar un trato inferior.

“El oficio de camarero es un oficio digno”, explica P. “A mí me han llamado borde muchas veces por no tolerar gestos maleducados”. De la misma opinión es R., que cree que muchos españoles siguen sin respetar una profesión que, paradójicamente, es fundamental en nuestra economía: “Me llamó mucho la atención cuando estuve en Holanda ver a los camareros tan dignos con su corbata, igual que otros profesionales, como los barrenderos. Se les veía orgulloso trabajando igual que si fueran abogados, periodistas o médicos. Aquí con el clasismo brutal que hay es imposible”.

Como concluye A.: “Los camareros están para atender, no para servir. No son tus sirvientes. Nunca hay que creerse mejor que un camarero. Son tus iguales”. Basta tener eso claro para ser un buen cliente. Y un buen ciudadano.

Compartir este post

Repost 0

Comentar este post